18 sept. 2015

Me lo prometo


Si me seguís por Twitter seguramente os habréis enterado ya de que, después de dar muchas vueltas, me he matriculado en la carrera de Derecho. Sí, me voy a la universidad. Aún estoy haciéndome a la idea de mudarme, vivir "sola", elegir todas y cada una de las decisiones del día y enfrentarme a ellas  de forma totalmente independiente, a solas con las consecuencias. 

No sé si he elegido bien; no sé si el año que viene seguiré estudiando lo mismo o probaré con algo nuevo. En cualquier caso, no pienso conformarme. No quiero pasarme el resto de mi vida preguntándome qué habría sido de mí si hubiera hecho eso otro que tanto me llamaba la atención. Es cierto que acertar a la primera es toda una suerte; pero también existimos esas personas que necesitamos equivocarnos, que incluso deciden hacerlo, por el placer de aprender la lección y asegurarse de lo que sí quieren.

Sabréis ya de sobra que yo soy de esas personas que sufren miedo al fracaso, que están llenas de inseguridades y miedos y que normalmente dejan a los trenes pasar de largo. Llevo mucho tiempo intentando superar ese miedo, aunque no es lo me ha hecho tropezar y caer muchas, muchas veces. Y no todo ha tenido que ver con mi torpeza natural, sino que al no estar nunca al 100% segura de mí misma y de mis decisiones, he confiado mi vida a las opiniones o decisiones de los demás.

De alguna forma no he conseguido superar ese miedo, pero por el contrario he aprendido a asimilar el golpe con naturalidad y hacer del hecho de levantarme del hoyo toda una costumbre. Abraham Lincoln decía algo así como que no me importa que te caigas, me importa que te levantes. Y parece muy obvio y muy visto, pero no conozco a muchos que se lo apliquen. Lo maravilloso del camino es que es un nicho de víboras y baches, que puede parecer un camino de rosas hasta que descubres las espinas, pero por alguna razón eres lo suficientemente capaz para afrontarlo y seguir caminando, aun a sabiendas de que te la volverás a pegar

Ojalá Derecho me guste más de lo que espero. También espero conocer gente nueva, y que no me coman, aunque se me dé bastante mal hacer amigos. Espero pasármelo bien, pese a todo, y aprovechar todo lo que pueda de esta nueva y excitante oportunidad ahora que puedo. Y si cambio de opinión sobre quién quiero ser en un futuro, me conformaré con perseguir mis sueños. Pero, sobre todo, me prometo cometer errores, los que haga falta, y ser fiel a mí misma tanto como pueda.

Y si alguno de vosotros, pajarillos, estáis en una situación parecida, en la que no sabéis cómo interpretar una brújula y no encontráis el camino, prometedme que nunca, nunca nunca, dejaréis de buscar —o construiros vosotros mismos— el correcto, ¿vale?
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